“Entrevista de Clarín a Juan “Piti” Fernández (El amor de mi vida)” —

"Sabía que iba a estar donde estoy"








El cantante de las Pastillas del Abuelo habla de su relación con la fama y de su fe en el mismo.














De entrada, una inspección de rutina. Juan “Piti” Fernández, cantante de Las Pastillas del Abuelo, es sometido a un breve interrogatorio sobre sus 24 años de vida: 

-¿Fecha y lugar de nacimiento?

-14 de noviembre de 1982. En Caballito: Senillosa y Formosa. Mi cuadra era todo barrio, poco tránsito y los pibes en la esquina. Mucho Parque Rivadavia sobre todo, hasta las 5 de la mañana jugando a la pelota todas las noches.

-¿Clase media?

-Sí, nunca nos faltó nada y tampoco nos sobró. Nos quedamos ahí, tuvimos comodidades pero no lujos. Veraneábamos en La Lucila del Mar, por ejemplo, teníamos casa allá. 

-¿Colegio?

-En el Mariano Acosta, primaria y secundaria. Vagueaba todo el día en la calle con los chicos y zafaba por un amigo que me pasaba todo, si no habría repetido. A los 15 años empezamos con la banda y unos años después juntamos 200 personas en La Colorada, con mi vieja, el perro, el nono, todos. Pero igualmente era un número, y encima nos llevamos una monedita. No la podíamos creer. 

-¿Estudios universitarios?

-En un momento estuve por meterme en Filosofía y Letras, pero no pude terminar el CBC. Y al día de hoy leo todo lo que me dan pero como quiero y cuando quiero. En el baño, por ejemplo. Las veces que fui a Puán, iba de jarana y me quedaba dormido. 

-¿Trabajos?

-Laburé con mi vieja y mi viejo. Después, en un local de DVDs, hasta que prendí fuego una cafetera, perdí una moto (hacía el delivery) y me echaron a la mierda. ¡Un desastre! Siempre con la cabeza puesta en la guitarra. 

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Redemption Song. El primer recuerdo musical del Piti es sacando de oído el clásico de Bob Marley en la viola, sin saber nada, pasando por todo el traste de la sexta cuerda solamente. Ese fue un click, un llamado a tocar. Probó también con fútbol, taekwondo y teatro, pero el rock ganó la pulseada. “Supongo que si corté todas las cosas que hice por la música fue porque desde un principio sabía que iba estar donde estoy ahora”, se jacta. Ese presente lo tiene hoy al frente de la banda que más creció en los últimos dos años, con un par de discos amasados (Por colectora, en 2005, y el año pasado Las pastillas del abuelo) y cada vez más cerca de jugar en primera. Este año ya agotaron diez Teatros de Flores. 

-¿Cuál es la fórmula de Las pastillas?

-Es un equilibrio entre dejar fluir y poner metas. Nosotros teníamos un solo objetivo este año, que fue que nos conozcan en el interior. Y lo cumplimos: hicimos 60 recitales. En lo demás, vamos viendo. Nos manejamos por el principio de placer, disfrutamos mucho de los shows. 

-¿Hay miedo a desinflarse cuando se crece tan de golpe? 

-No, además ayuda mucho que seamos amigos. Si el día de mañana se llega a pinchar todo esto, vamos a estar todos muy unidos y se harán otras cosas. Hay tanto placer que no veo una meseta cercana, pero si aparece, bienvenida sea. La vida es un circular, hay arribas y hay abajos. Tenés que aprender a disfrutar de los dos. 

-¿Mete presión cantar cada vez para más gente? 

-Sí, es una responsabilidad asumida. Soy responsable por mi mensaje, y la gente es responsable por escucharme. Todo se equilibra. Es difícil, pero también es un desafío que implica superarse. Las pastillas es una búsqueda de desafíos constante. 

-¿Te gusta tu voz? ¿Te considerás un buen cantante?

-Con lo que estoy conforme es que entono y no la bardeo en las notas. Canto desde el corazón. Pero me falta conducta vocal, ahora estoy afónico porque no ejercito todos los días. El timbre de voz igual me parece una mentira: no creo en eso, sino en la transmisión. El Polaco Goyeneche tenía una voz totalmente cagada a palos y sin embargo te podía hacer llorar escuchándolo.

-¿Tenías algún tipo de fantasía de cómo era pertenecer al rock antes de estar en una banda? 

-Cuando empecé a tocar la guitarra me imaginaba estrella de rock, lleno de trolas y garchando en todas y cada una de las habitaciones que tuviera. Pero en el mismo momento en que Las pastillas pegaron un subidón, encontré a la mujer que amo. Y soy fiel a rajatabla.

-¿Te sentís un nuevo referente para los jóvenes?

-Me hago cargo que para mucha gente soy importante, pero mi deseo es que esa gente se haga cargo de lo grande que es. Uno es un grande cuando hace lo que quiere y lo que ama. Yo no soy más que nadie, me quiero mucho, me valoro, pero no tienen que quererme más que a otros, ni ser como yo. Hay una frase que me la tomo muy a pecho: “La imitación es un suicidio”. 

(via romancenotdead)

maxi87lp:

Trompa de Elefante, ojos de Dragón.. 

its-funnylove:

Si nadie es perfecto, vos sos nadie.

maxi87lp:

Una foto sin color, no me tires por favor..

“Piti: El barrio en sus puños, es la oportunidad para invitar a sus padres a ver/escuchar a Las pastillas del abuelo. Y decirle viste que no son unos drogadictos.” — (via merqueraysutillpda)

maravillas-encontradas:

es falta de respeto, cantarte sin emoción ! #EndlessLove #LasPastillasDelAbuelo #Music #Love

aspirasinceridad:

La virtud de vivir libre o nada creció.

©heydestiel